Música

Del underground al Bicentenario: el camino de Easykid hacia el show más importante de su carrera
Cada gran escenario tiene una historia detrás. Descubre cómo Easykid construyó una comunidad, una identidad y una carrera que hoy lo llevan a vivir uno de los momentos más importantes de su trayectoria.
Easykid y su camino al Estadio Bicentenario
Con el anuncio de La Rabia No Se Me Quita en el Estadio Bicentenario de La Florida, Easykid alcanzará un nuevo hito en su trayectoria. El concierto más grande de su carrera no solo refleja años de crecimiento artístico, sino también el impacto que ha tenido en una generación de oyentes y en la evolución de la música urbana chilena.
Un artista que construyó su propio camino
Antes de anunciar La Rabia No Se Me Quita en el Estadio Bicentenario de La Florida, Easykid ya había acumulado una serie de hitos que lo posicionaron como una de las figuras más relevantes de la música urbana chilena.
Desde sus primeros proyectos hasta discos como Sorry Estoy en Mi Darkera e I’M PART, el artista fue construyendo una identidad propia dentro de la escena, alejándose de fórmulas predecibles y apostando por una propuesta donde la música, la estética y la comunidad ocupan un lugar central.
Ese crecimiento también se reflejó en los escenarios. Tras pasar por recintos de menor capacidad, Easykid llegó a presentarse en espacios como el Teatro Caupolicán, participó en festivales como Lollapalooza y formó parte de importantes encuentros de música urbana dentro y fuera de Chile. Más recientemente, logró convocar a miles de personas en sus presentaciones en solitario en el Movistar Arena, consolidando uno de los momentos más importantes de su carrera en vivo.
Cada uno de estos pasos fue ampliando el alcance de un proyecto artístico que creció de manera sostenida y que hoy encuentra en el Estadio Bicentenario un nuevo desafío.
Mucho más que números
El impacto de Easykid también puede observarse en las cifras, aunque reducir su fenómeno únicamente a los números sería quedarse con sólo una parte de la historia.
Sin embargo, una de las claves de su crecimiento ha sido la relación construida con su comunidad de seguidores. El llamado “Culto” no solo consume su música: también comparte referencias, códigos visuales y una estética que se ha vuelto parte de la identidad del proyecto. Elementos como la estética darkera, el uso de visuales melancólicos, referencias al anime, los videojuegos, la cultura de internet y una sensibilidad emocional que atraviesa gran parte de sus canciones han ayudado a construir un universo reconocible para sus seguidores.

Esa conexión se extiende más allá de las plataformas digitales. Cada lanzamiento genera conversación dentro de la comunidad y cada concierto se transforma en una experiencia colectiva donde el público no solo asiste a ver un espectáculo, sino también a formar parte de una identidad compartida.
Para quienes han seguido su carrera desde los primeros lanzamientos, el anuncio de La Rabia No Se Me Quita representa mucho más que un nuevo concierto: es la confirmación de un recorrido construido paso a paso junto a una audiencia que ha crecido a la par del artista.
Crecimiento en la escena urbana chilena
La historia de El Culto también forma parte de una transformación más amplia dentro de la música chilena.
Durante los últimos años, la escena urbana nacional pasó de ocupar espacios alternativos a liderar rankings, festivales y los principales recintos del país. En ese contexto, Easykid ha sido uno de los protagonistas de una generación que amplió las posibilidades para la música hecha en Chile y abrió nuevas oportunidades para artistas emergentes.
Hoy, los artistas urbanos no solo dominan las plataformas digitales; también son capaces de movilizar audiencias masivas y construir proyectos con una identidad propia. El anuncio de conciertos en grandes recintos demuestra el alcance que ha conseguido una escena que continúa expandiéndose dentro y fuera del país.
El desafío del Estadio Bicentenario
Para cualquier artista, anunciar un estadio representa un punto de inflexión.
No se trata únicamente de un recinto más grande, sino de un desafío artístico y de producción que marca una nueva etapa. Es una señal de confianza por parte del público y una demostración de la capacidad de convocatoria construida a lo largo de los años.
En el caso de Easykid, el Estadio Bicentenario de La Florida se transforma en el escenario ideal para materializar un momento que muchos seguidores han acompañado desde sus primeros pasos. Más que una presentación, este concierto simboliza la consolidación de una trayectoria que ha crecido junto a una comunidad cada vez más amplia.
La Rabia No Se Me Quita: el próximo gran capítulo
El próximo show será una oportunidad para revisar el camino recorrido, celebrar el presente y proyectar el futuro. Porque más allá de los números, los récords o la magnitud del recinto, La Rabia No Se Me Quita representa la consolidación de una carrera que se ha construido de manera orgánica, conectando con miles de personas a través de la música.
Este concierto marca un nuevo capítulo. Para sus seguidores, es la oportunidad de ser parte de un momento que quedará registrado como uno de los hitos más importantes de su historia artística. Y para la música urbana chilena, es una nueva demostración de que una generación de artistas que comenzó construyendo comunidad desde el underground hoy es capaz de llenar algunos de los escenarios más importantes del país.
